30/9/2020

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Hechos 20:35 ❤️

Bendecido día amados, después de leer este versículo, me dan muchas más ganas de seguir haciendo los mensajes diarios.

Todo ser humano debería buscar la forma de volverse un bienaventurado, y Jesús nos da lo que considero una clave maravillosa.
¿Quieres ser bienaventurado?
Entonces comienza a dar.

El dar es una de las semillas más poderosas, porque el fruto de su plantación, es muchísimo mejor de lo que nos puede brindar una semilla que fue sembrada en la tierra.

Es bueno ir a una quinta y cosechar los beneficios de la semilla, pero no tiene punto de comparación, a una semilla bien sembrada en un corazón.

La diferencia es que la respuesta de la semilla en el corazón tiene un fruto impredecible.

Uno siembra zanahoria y no tiene duda de lo que va a poder cosechar.

Pero cuando la semilla de dar es sembrada en un corazón, los frutos son variados.

A veces produce una sonrisa, a veces un llanto de emoción.

En otros casos produce un beso, un fuerte abrazo, un grito de alegría.

Pero también a veces provoca otros efectos extraordinarios, puede lograr una reconciliación perdida por años, a veces se hace un amigo para toda la vida, o también un romance perdurable.

Son infinitas las alternativas de una semilla sembrada con amor en otro corazón.

No solamente el dar, es algo sumamente estimulante para la felicidad del corazón, sino que es la confirmación de que se esta del lado de los que están dispuestos a pagar el precio de superarse para tener algo para compartir.

La mayoría de las personas que nunca están dispuestas a dar, que son egoistas, tienen vidas muy dolorosas y miserables, son muy desventurados

Dentro del abanico de verdades hermosas que me ha enseñado Jesús, una de las que mas me encanta, es poder ver a las personas como una parcela de tierra muy fértil, y que debo poner las mejores semillas si quiero a futuro recoger buenos frutos de cada una de ellas.

De ahí surge el pedirle a Dios un mensaje diario para compartir, se que no hay mejor semilla para sembrar en el corazón de otra persona que su palabra, ella es la que me puede brindar los mejores frutos.

¿Ya pensaste, que es lo que hoy le vas a dar a otro y esperar para ver cual es el fruto sorpresa que te va a brindar esa semilla?

Pastor Eliseo Laguna

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